
Sembrar arte para cuidar el agua en
San Carlos
En San Carlos, Antioquia, el arte y el agua se entrelazan para crear conciencia sobre la conservación de los recursos hídricos.
Elaborado por Maria Isabel Villa y Karol Ortega.
En San Carlos, Antioquia, se presentan diversas apuestas artísticas para la denuncia, concientización y fortalecimiento del tejido social del municipio frente a la industria hidroeléctrica. Estas son realizadas por colectivos artísticos que buscan integrar a la comunidad para socializar las afectaciones ambientales y sociales que provoca la hidroeléctrica central de San Carlos de la empresa ISAGEN.
El arte en el municipio se ha convertido en una forma de resistencia frente a las disputas por el agua y las transformaciones dentro del territorio. Sembrar arte para cuidar el agua es un producto periodístico transmedia que explora cómo colectivos artísticos, músicos, muralistas, teatreros e ilustradores han construido procesos culturales que fortalecen la memoria, el tejido social y la defensa de las fuentes hídricas del municipio. El proyecto reúne testimonios, experiencias y expresiones artísticas que muestran cómo el arte permite denunciar, sensibilizar y generar apropiación comunitaria frente a las problemáticas ambientales del territorio.

¿Qué es San Carlos?
San Carlos es un municipio ubicado en la subregión del Oriente antioqueño, a aproximadamente tres horas de Medellín. Según la Alcaldía de San Carlos, fue fundado el 14 de agosto de 1786, se encuentra en las estribaciones de la Cordillera Central y posee una extensión territorial cercana a los 702 km². Sus temperaturas promedian entre 23 °C y 25 °C y, además, posee abundante riqueza hídrica.
Por el municipio recorren seis grandes ríos: Nare, Samaná Norte, Guatapé, San Carlos, Calderas y San Miguel; siete cuencas hidrográficas que desembocan en los anteriores ríos y ciento veintitrés quebradas. Estos grandes recursos hídricos del municipio lo han hecho catalogar como un gran lugar turístico, donde sus actividades principales son visitar los charcos, las cascadas y practicar deportes acuáticos como el canyoning y el bodyrafting.
Gráfico de la Gobernación de Antioquia.
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Sector hidroeléctrico
En el año 1984 empieza a operar oficialmente la Central Hidroeléctrica de San Carlos, bajo el control de la empresa ISA –Interconexión Eléctrica S.A–, en ese año se hace la primera etapa de la obra y luego, en 1987, se hace la segunda etapa de la hidroeléctrica.
Este proyecto ha tenido repercusiones negativas en el medio ambiente y en la vida social de las comunidades. Según el estudio sobre los proyectos hidroeléctricos en Colombia de AmeliCA, indica la inundación de áreas rurales para la construcción del embalse Punchiná, lo que afectó la flora y la fauna presentes en la zona; se reportan incrementos en la humedad local y cambios microclimáticos, alterando las condiciones de cultivo del territorio; la alteración de ríos y quebradas, lo que deterioró la calidad del agua del río y la disminución del caudal aguas abajo del embalse; entre otros cambios y afectaciones ambientales.
En el ámbito social se informó el desplazamiento de familias para la construcción del proyecto; según FAO AGRIS, hubo reducción de actividades agrícolas en el territorio porque la economía pasó a depender más del empleo de las operaciones de las hidroeléctricas; las comunidades rurales se vieron alteradas en su vida cotidiana por la intervención de la industria; y por consiguiente, se dio el aumento de la migración de zonas campesinas hacia zonas urbanas por la dificultad de las condiciones de vida.
Es por esto que San Carlos ha sido escenario de tensiones históricas debido al desarrollo de proyectos hidroeléctricos que han impactado la vida de sus habitantes. Las disputas con el sector eléctrico han provocado alteraciones a las actividades normales de los habitantes y sus formas de habitar el espacio, problemáticas ambientales y, además, se ha reflejado la explotación y el consumismo de un recurso que es identidad municipal que atraviesa el tejido social de los sancarlitanos.

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El arte frente al sector hidroeléctrico
Ante las disputas del sector hidroeléctrico en el municipio de San Carlos, algunos habitantes han encontrado en el arte un espacio de encuentro para reflexionar y expresar sobre la situación del recurso hídrico, el medio ambiente y sus condiciones de vida. En este especial de San Carlos, encontrarás los testimonios de artistas y colectivos artísticos que nos comparten sus experiencias y sus formas de manifestación. Este material es recogido en un microdocumental que narra y conecta cada voz con el pilar principal de la investigación: el agua.
En estas manifestaciones artísticas se hilan el muralismo, de la mano de José López Rincón “Joselo”; el teatro, con las presentaciones de Tironeta Teatro, elaboradas por Juanita Álvarez y Gustavo Sánchez; la música, con los sonidos tradicionales de la cantante Irma Zea con el grupo musical Kumbe Montañero; las ilustraciones y diseños gráficos de Danna Vidales e Isabel Giraldo; el colectivo artístico Biocromo, representado por Juan Pablo Benavides; y el colectivo La Solidaria, que es personificado con la voz de Santiago Ramírez.
Todos ellos lideran procesos donde el arte trasciende la estética para convertirse en una base social que fortalece el tejido comunitario. Proponen su arte para que sea centro de educación, reflexión y unión para poder conversar y proponer vías de acción frente a las problemáticas del sector hidroeléctrico. Usan sus voces, sus talentos y sus herramientas para denunciar y proponer otras maneras de difusión para la protección de su identidad territorial.
Eco del río son esas voces vivas recopiladas en un microdocumental narrativo e informativo para conocer estos espacios de arte y transformación del territorio.

O en el siguiente link: https://youtu.be/DYOXRl47GPQ
Tejido social
Los artistas y colectivos locales han transformado sus prácticas creativas en una poderosa herramienta de resistencia pacífica y denuncia frente a las actividades extractivas en el territorio. Esta apuesta trasciende la búsqueda de la belleza estética de las obras. Según los hallazgos de la investigación, el arte en San Carlos funciona como una base social que fomenta la participación ciudadana y permite abordar de frente problemáticas. Al integrar los saberes locales con la acción conjunta, estas prácticas artísticas logran mejorar la calidad de vida de los habitantes, reforzando su sentido de pertenencia e identidad con el territorio.
Santiago Ramírez, integrante del colectivo La Solidaria, comenta “El sector eléctrico, ISAGEN y los embalses tienen una deuda histórica con el municipio. La plata que ellos ganan extra por lo que están haciendo, las ganancias, no es equiparable con el impacto socioeconómico y ambiental que generan acá. Y de eso no se está hablando lo suficiente”. Las obras y apuestas artísticas vienen respaldadas por líneas de acción y de movilización que ayudan a denunciar las problemáticas, “La línea de acción directa es tener un mural que diga ´No más hidroeléctricas´ –Nosotros hemos escrito eso y nos han censurado–; pero no es solo la pintura, tiene que ir acompañado de un litigio estratégico, nosotros tenemos que rodearnos de abogados para poder denunciar estas injusticias. El arte es subjetivo y emocional, pero si usted logra una movilización social real, pueden haber cambios”, cuenta Santiago en cómo basan sus proyectos sociales.
“Nuestra relación con la comunidad es la construcción de la memoria, no lo hacemos desde el dolor, lo hacemos desde la reconciliación a través de la música. Nuestro mensaje quiere ser de alegría y construcción de otra narrativa del dolor. Buscamos hacer memoria colectiva, pero también unida a esa memoria, está lo que es nuestra lucha: la protección del medio ambiente, el cuidado del agua y la tierra”, expresa Irma Zea, integrante del grupo musical Kumbe Montañero.
La relación con la comunidad de estos grupos artísticos va más allá de la obra de arte, va desde la educación, el fomento al cambio y la reflexión colectiva de la identidad territorial. Cada uno se integra con la comunidad desde su arte, crean ambientes de reflexión y pensamiento crítico para unirse como habitantes de San Carlos, y así se construye y se consolida el tejido social del municipio.

Infografía con conclusiones y hallazgos de la investigación.
MINI SERIE DE ENTREVISTAS:
Para conocer mejor estos colectivos y artistas locales, elaboramos esta sección con clips cortos de entrevistas con cada uno de ellos. Y, además, se cuenta con un contexto corto escrito para acompañar cada video.


Danna Vidales e Isabel Giraldo
Danna e Isabel son ilustradoras en el municipio de San Carlos. Son parte del colectivo Fieras de Monte y Río, grupo de mujeres artistas y creadoras. Hacen talleres creativos para niños del municipio y para ellas educar es una gran manera de construir nuevas generaciones. Han realizado diferentes ilustraciones en contra de las hidroeléctricas y la contaminación del medio ambiente. Ilustran sobre los animales, los ríos y el monte, recogen inspiración de la naturaleza y con esta crean piezas gráficas.

Irma Zea
Irma es cantante del grupo musical Kumbe Montañero, agrupación inspirada por la música del Caribe colombiano, específicamente el bullerengue. Con los instrumentos, en especial el tambor, crean sonidos y letras que buscan expresar las vivencias en el municipio. Hacen presentaciones en vivo en el municipio. Y ha podido escribir diferentes cantos para las problemáticas de San Carlos.

Juan Pablo Benavides
Juan Pablo es médico en San Carlos, y además es parte del colectivo Biocromo. Biocromo, al igual que La Solidaria, tiene un proyecto artístico desde la pintura y los murales. Hacen piezas artísticas en paredes del municipio, y además, cuentan con agendas culturales como galerías y encuentros comunitarios.

Santiago Ramírez
Santiago es integrante del colectivo La Solidaria y hace parte de Kumbe Montañero. En La Solidaria hacen exposiciones de arte abiertas al público, agenda cultural con presentaciones y cine, reuniones para las comunidades, y realizan murales alrededor de San Carlos expresando, mediante pinturas, sus posturas como comunidad.
Seguir el camino
Esta iniciativa no solo documenta la resistencia, sino que propone al arte como un referente de transformación social y un lenguaje emocional capaz de sensibilizar sobre la protección de la vida y el territorio. En San Carlos el agua seguirá siendo el eje que une el pasado, el presente y el futuro de su gente. La semilla del arte ya ha sido plantada; ahora le corresponde al mundo escuchar su relato y reconocer que, en la unión de saberes y colores, reside la verdadera fuerza para proteger la vida.
En el fluir de los ríos del municipio no solo corre agua, sino la esencia misma de un pueblo que se niega a ser silenciado por las actividades extractivas. Aquí, el arte ha dejado de ser un simple adorno para convertirse en el latido de un "ser vivo" que une la memoria con la esperanza del mañana. Al final, la labor de sembrar canciones, colores y escenas es la forma más profunda de defender la vida; es el medio por el cual los sancarlitanos transforman las antiguas narrativas de dolor en un canto de alegría y reconciliación. Porque en este rincón de Antioquia, se ha aprendido una lección que trasciende el territorio: que para proteger lo más sagrado, resistir también es, ante todo, un acto de creación colectiva.
